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jueves, 29 de enero de 2026

Manifiesto intelectual.

   Manifiesto intelectual. 

1. Posición inicial.

Decido escribir este manifiesto como guía personal. Una meditada brújula con la que encauzar mis indagaciones culturales y mis intereses artísticos. 

No investigo por acumulación, ni por deseos de erudición vacía, ni mucho menos por fidelidad a un canon heredado de otros.

Investigo por un profundo deseo de comprender cómo los seres humanos han buscado sentido en momentos de crisis, transformación y pérdida. Mis campos de trabajo están guiados no solo por mis intereses históricos, sociales o estéticos, sino por un profundo anhelo existencial.

A propósito me sitúo en los márgenes de los relatos dominantes (que a veces me producen un gran rechazo por su parcialidad y ceguera), pero no lo hago por un afán de querer ser original o heterodoxo: lo hago porque creo que, en incontables ocasiones, solo en los márgenes se conservan las continuidades humanas que los discursos de ruptura radical suelen despreciar.

2. Sobre la Modernidad.

Rechazo una vision simplificada de la modernidad como progreso lineal o como destrucción necesaria del pasado. No creo en absoluto en adanismos y, mucho menos, en reescrituras interesadas de la historia. Entiendo la modernidad europea como un territorio de enormes tensiones en donde conviven:

-Ruptura y fidelidad.  -Vanguardia y continuidad. -Fe residual y espiritualidad heterodoxa. -Esperanza técnica y melancolía histórica. 

Me interesan de forma muy especial aquellos creadores que no gritan, aunque a veces puedan escandalizar en su época (y esto sea dicho a pesar de que haya "escandalizadores" profesionales que realmente, me fascinan). 

Admiro a aquellos personajes que son capaces de sostener una respuesta ética, estética o espiritual propia (auténtica) frente a un mundo que se desmorona.

3. Sobre el arte y la cultura.

El arte no es, para mi, un simple catálogo de estilos o una sucesiva colección de "ismos": Es una forma de pensamiento encarnado; una muy seductora -y muchas veces hipnótica- manera de pensar, sentir y trascender la realidad.

Creo que la pintura, la música, la literatura y el pensamiento, -también el cine, claro- pueden  estudiarse como respuestas simultáneas a las mismas preguntas:

- ¿Qué hacer con el tiempo?.  -¿ Cómo vivir en el momento que nos toca, sin anclarse en el pasado y sin desarraigarse del presente?.  -¿Cómo habitar la memoria?.  -¿Cómo vivir después la perdida, sin dejarse arrastrar por la melancolía o el inmovilismo?.  -¿Qué queda del ser humano tras la guerra, el exilio, la persecución ideológica o la particular e indeleble fractura interior?

No quiero -ni puedo, realmente- jerarquizar las obras por su posible impacto histórico inmediato, sino por la densidad humana que soy capaz de ver o intuir en ellas.

-4. Sobre las figuras olvidadas.

Reivindico el estudio de autores y artistas marginales o secundarios (hombres y mujeres), no como mera curiosidad sobre la veleidad de la memoria socio-histórica, sino como una verdadera necesidad epistemológica. En ellos se conservan, en muchas ocasiones:

-Formas de continuidad ética;  

-Resistencias silenciosas y, a veces, reprimidas;  

-Alternativas no triunfantes (pero dignas de tenerse en cuenta) a la narrativa imperante del progreso perpetuo.

En mis indagaciones y trabajos busco, de alguna manera, restituir y reivindicar la complejidad, no reescribir héroes o resucitar fantasmas.

-5. Sobre la espiritualidad.

La espiritualidad que me interesa en este momento de mi vida no es dogmática ni institucional.

Estoy en un proceso de búsqueda, a veces fragmentaria, a veces -incluso- contradictoria, que atraviesa muchas fuentes diferentes, tradiciones antagónicas y vivencias personales determinantes.

No busco "pureza" moral ni la coherencia perfecta (a fin de cuentas humanos somos). De hecho acepto la ambigüedad como parte constitutiva de la experiencia humana, sin que por ello acepte un relativismo constante, utilitarista y simplón abocado a la tergiversación y a la deconstrucción estúpida y sin sentido.

-6. Método personal.

Mi método  de trabajo (por llamarlo de alguna manera) se basa en cinco principios o aspiraciones principales:

-Integración: Cada figura que despierta mi interés debe encajar en un marco más amplio.

-Archivo vivo: Una lectura o indagación no puede cerrarse a una única perspectiva. Mirar desde  diversos ángulos puede contribuir a acercarse a una visión mas certera o ajustada.

-Ejes transversales antes que cronologías rígidas.

-Lectura lenta, sosegada y lo más variada posible.

-Síntesis propia, personal, como parte necesaria y como horizonte que sostiene mis pretensiones intelectuales.

De hecho no trabajo ni indago para concluir rápido y "alimentar" mis blogs o saciar mis curiosidades, lo hago para encontrar y sedimentar sentido.

-7.  Ética del trabajo intelectual.

Escribo este manifiesto como recordatorio y como compromiso en un intento personal de:

-No reducir la complejidad para hacerla más manejable (salvo determinadas excepciones expositivas); 

-No confundir novedad con profundidad; 

-No sacrificar la dimensión humana en favor del sistema o la ideología;

-Escribir solo sobre aquello que, honestamente, crea que podría defender en el tiempo (el conocimiento que busco no tiene nada que ver con el espectáculo).

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En cualquier caso, este manifiesto NO es definitivo.

Es un punto de apoyo.

Lo revisaré, ampliaré o matizaré con el paso del tiempo aunque nace con la vocación de no ser olvidado.

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